viernes, 30 de marzo de 2012

De no ser por el pavor que tengo, jamás tomaría precauciones, Carlos Monsiváis

“La violencia nos obliga a teatralizar y generalizar la experiencia desagradable o trágica, nos encierra doblemente en nuestras casas, se vuelve el estado de sitio de los ricos rodeados de guaruras (esos ángeles de la guarda de las previsiones sombrías), modifica la intuición hasta volverla depósito de miedos ancestrales, se aterra ante la propia sombra porque no se sabe si el inconsciente va armado.”

— Fragmento de De no ser por el pavor que tengo, jamás tomaría precauciones, Carlos Monsiváis

La virgen de los sicarios, Fernando Vallejo

“Virgencita niña de Sabaneta, que vuelva a ser el que fui de niño, uno solo. Ayúdame a juntar las tablas del naufragio.”

— Fragmento de La virgen de los sicarios, Fernando Vallejo

La virgen de los sicarios, Fernando Vallejo

“La fugacidad de la vida humana a mí no me inquieta; me inquieta la fugacidad de la muerte: esta prisa que tienen aquí para olvidar. El muerto más importante lo borra el siguiente partido de futbol.”

— Fragmento de La virgen de los sicarios, Fernando Vallejo

Paseo nocturno: Rubem Fonseca

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“No veo nada. Tu rostro parece el retrato de alguien hacienda una pose, un retrato antiguo, de un desconocido, dijo Ángela. Ella también parecía el retrato antiguo de un desconocido.”

— Fragmento de Paseo nocturno
Rubem Fonseca

La culpa es de uno, Mario Benedetti

“La culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos ni del tiempo.”

— Fragmento de La culpa es de uno, Mario Benedetti

jueves, 29 de marzo de 2012

Éstas, William Carlos Williams

“Éstas
son las semanas desoladas, oscuras
en las que la naturaleza iguala
en su aridez la estupidez del hombre.”

— Fragmento de Éstas, William Carlos Williams

Éstas, William Carlos Williams

“Casas en cuyos cuartos
hace un frío que excede lo pensable,
las personas que amábamos, ausentes,
las camas despobladas, los sillones
húmedos, y las sillas sin usar.”

— Éstas, William Carlos Williams

Siempre, Maruja Vieira

Estoy sola,
con el corazón limpio como una fuente nueva.

Fragmento de Siempre, Maruja Vieira

miércoles, 28 de marzo de 2012

JULIO CORTÁZAR: Rayuela

Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


JULIO CORTÁZAR: Rayuela

martes, 27 de marzo de 2012

Abel Robino: CANCIÓN DEL EXILIO

“Y salve también la que no nos olvidó
la que ya no huye a las fieras de la congoja
la que simula el tétano de la muerte para
que la asquerosa bestia de los recuerdos
no le descubra la herida en la que,
atada, viaja mi juventud.”

Canción del exilio, Abel Robino

PABLO NERUDA, POEMA 14

Poema 14


Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.



lunes, 26 de marzo de 2012

Gabriel García Márquez - El amor en los tiempos del cólera


Las horas que le quedaban libres entre la administración de sus buques decrépitos, todavía a flote por pura distracción de la fatalidad [...]

Miguel de Unamuno, Don Catalino, hombre sabio


Fui a ver a don Catalino. Recordarán ustedes que don Catalino es todo un sabio; esto es, un tonto. Tan sabio, que no ha sabido nunca divertirse, y no más que por incapacidad de ello. Lo que no quiere decir que don Catalino no se ría; don Catalino se ríe y a mandíbula batiente, pero hay que ver de qué cosas se ríe don Catalino. ¡La risa de don Catalino es digna de un héroe de una novela de Julio Verne! Y no diría yo que don Catalino no le encuentre divertido hasta jocoso, amén de instructivo, ¡por supuesto!, al tal Julio Verne, delicia de cuando teníamos trece años. Don Catalino es, como ven ustedes, un niño grande, pero sabio; esto es, un tonto.Don Catalino cree, naturalmente, en la superioridad de la filosofía sobre la poesía, sin habérsele ocurrido la duda—don Catalino no duda sino profesionalmente, por método—de si la filosofía no será más que poesía echada a perder, y cree en la superioridad de la ciencia sobre e1 arte. De las artes prefiere la música, pero es porque dice que es una rama de la acústica, y que la armonía, el contrapunto y la orquestación tienen una base matemática. Inútil decir que don Catalino estima que el juego del ajedrez es el más noble de los juegos, porque desarrolla las funciones intelectuales. También le gusta el billar, por los problemas de mecánica que en él se ofrecen.Un amigo mío y suyo dice que don Catalino es anestético y anestésico. Pero anestésicos son casi todos los sabios. Al cuarto de hora de estar uno hablando con ellos, se queda como acorchado y en disposición de que le arranquen, sin dolor alguno, el corazón.

Caminos del espejo / VIII, Alejandra Pizarnik

“Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.”
— Caminos del espejo / VIII, Alejandra Pizarnik

Últimas imágenes de un jardín argentino, Abel Robino

“Si un último placer nos sería otorgado, que sea
el de un regreso a aquel error justo.”

Últimas imágenes de un jardín argentino, Abel Robino

Cuadro de situación, Laura Yasán

“y yo
quería apenas un beso desmedido
una canción de cuna
algún signo de amor
volví con nada
y me siento tan sola de este lado.”

Cuadro de situación, Laura Yasán

Momentos felices, Gabriel Celaya

“Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?”
Momentos felices, Gabriel Celaya

Tú que sólo eres tú, Gabriel Celaya

“Mi nunca suficientemente amada,cámbiame los ojos si así quieres.”
Tú que sólo eres tú, Gabriel Celaya

Paulina Vinderman: Cajitas chinas o su oscuridad

“Lo que yo quería era su oscuridad,
como si esa llave de artificio
me llevara a buen puerto.”
Cajitas chinas o su oscuridad, Paulina Vinderman

Canción del exilio, Abel Robino

“Y salve también la que no nos olvidó
la que ya no huye a las fieras de la congoja
la que simula el tétano de la muerte para
que la asquerosa bestia de los recuerdos
no le descubra la herida en la que,
atada, viaja mi juventud.”

Canción del exilio, Abel Robino