“Estas ganas de caminar a ciegas
y compartir la vida
como un pedazo de sol o de manzana.”
Imagina una palabra, e imagina un millón. Flotan, y vuelan... Imagina una sensación, mientras sueñas, mientras lees. "Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acaba y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba,`por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido..."
El comandante le cortó la frase, Parece que no oíste que estoy aquí en nombre del rey, no soy yo quien te está pidiendo prestada una yunta de bueyes durante unos días, sino su alteza el rey de portugal, Lo oí, mi señor, lo oí, pero mi amo, No está, ya lo sé, pero está su capataz que conoce sus deberes para con la patria, La patria, señor, Nunca la viste, preguntó el comandante lanzándose en un rapto lírico, ves aquellas nubes que no saben adónde van, ellas son la patria, ves el sol que unas veces está y otras no, él es la patria, ves aquella línea de árboles desde donde, con los pantalones bajados, vi la aldea esta madrugada, ella es la patria, por tanto no puedes negarte ni oponer dificultades a mi misión, Si vuestra señoría lo dice, Te doy mi palabra de oficial de caballería, y ahora basta de conversaciones, vamos al establo a ver los bueyes que ahí tienes.
PRIMERA VOZSoy lenta como la Tierra. Soy muy paciente.
Cierro los ojos y el mundo muere;levanto los párpados y nace todo nuevamente.(Creo que te inventé en mi mente).
Las estrellas salen valseando en azul y rojo,sin sentir galopa la negrura:cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la camacantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.(Creo que te inventé en mi mente).
Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitanescapan serafines y soldados de satáncierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste,pero crecí y olvidé tu nombre.(Creo que te inventé en mi mente).
Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.Cierro los ojos y el mundo muere.(Creo que te inventé en mi mente).
Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.Lo que me gusta de tu sexo es la boca.Lo que me gusta de tu boca es la lengua. Lo que me gusta de tu lengua es la palabra. ...
“A mí me ven pasar, como mudo, y la gente pensará que a mí no me gusta hablar; pero no es así, es lo contrario, porque yo estoy siempre hablando, hablando conmigo mismo.”
| — | Mario Benedetti. |
| — | “La sombra del viento”, Carlos Ruiz-Zafón. |
Tenía la Benina voz dulce, modos hasta cierto punto finos y de buena educación, y su rostro moreno no carecía de cierta gracia interesante que, manoseada ya por la vejez, era una gracia borrosa y apenas perceptible. Más de la mitad de la dentadura conservaba. Sus ojos, grandes y oscuros, apenas tenían el ribete rojo que imponen la edad y los fríos matinales. Su nariz destilaba menos que las de sus compañeras de oficio, y sus dedos, rugosos y de abultadas coyunturas, no terminaban en uñas de cernícalo. Eran sus manos como de lavandera y aún conservaban hábitos de aseo. Usaba una venda negra bien ceñida sobre la frente; sobre ella, pañuelo negro, y negros el manto y vestido, algo mejor apañaditos que los de las otras ancianas. Con este pergeño y la expresión sentimental y dulce de su rostro, todavía bien compuesta de líneas, parecía una Santa Rita de Casia que andaba por el mundo en penitencia. Le faltaban sólo el crucifijo y la llaga en la frente, si bien podía creerse que hacía las veces de ésta el lobanillo del tamaño de un garbanzo, redondo, cárdeno, situado como a media pulgada más arriba del entrecejo.
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Hay poetas que tienen el alma llena de perfumes y de flores, que miran la vida como la aurora del cielo; otros que no tienen más que sombras, amargura y cólera. Hay pintores que lo ven todo azul; otros, todo amarillo o todo negro. Cada uno de nosotros tiene un prisma a través del cual percibe el mundo. Feliz aquel que distingue colores radiantes y cosas alegres. Hay hombres que no ven en el mundo más que un título, más que mujeres, más que la banca, más que un hombre, un destino, ¡locuras! Conozco a algunos que sólo ven en él ferrocarriles, mercados o ganado; unos ven en él un plan sublime; otros, una farsa obscena.Y a éstos les gustaría preguntarnos qué es lo obsceno, pregunta algo delicada de resolver, como todas las preguntas.Me gustaría más dar la definición geométrica de un bonito par de botas o de una bella mujer, dos cosas importantes. La gente que ve nuestro Globo como un montón de barro, grande o pequeño, es gente singular o difícil de tratar.