sábado, 13 de diciembre de 2014

La nieta del señor Linh, Philippe Claudel

Yo la esperaba en este banco todos los días. Ella cerraba el tiovivo a las cinco en invierno y a las siete en verano. La veía salir del parque desde este lado de la calle y ella me ... Yo también le hacía un gesto.

Un Guijarro en el Cielo, Isaac Asimov

No hay ningún hombre tan perdido como aquel que se extravía en los vastos y complicados laberintos de su propia mente solitaria, donde nadie puede llegar y donde nadie puede salvarlo.

Modelo para Armar, Julio Cortázar

Pensar era inútil como desesperarse por recordar un sueño del que sólo se alcanzan las últimas hilachas al abrir los ojos.

Lo que nos salva a todos es una vida tácita, que poco tiene que ver con lo cotidiano o lo astronómico, una influencia espesa que lucha contra la fácil dispersión en cualquier rebeldía más o menos gregarios, una catarata de tortugas que no termina nunca de hacer pie, porque desciende con un movimiento retardado que apenas guarda relación con nuestras identidades de fondo blanco e impresión dígito-pulgar derecho, la vida como algo ajeno pero que lo mismo hay que cuidar, el niño que le dejan a uno mientras la madre va a hacer una diligencia, la maceta con la begonia que regaremos dos veces por semana.

Ningún juego te hará olvidar: tu alma es una máquina fría, unlúcido registro.
Nunca olvidarás nada en un torbellino que arrase lo grande y lo pequeño para tirarte a otro presente.

Dormir, el olvido pequeño.

Una lenta ceremonia incomprensible nos había acercado en la noche desde nuestras infinitas distancias.

No me dormiré, no me dormiré en toda la noche, veré la primera raya del alba en esa ventana de tantos insomniossabré que nada ha cambiado.

No se lo diría nunca, que su nombre me llegaba como los perfumes que atraen y repelen a la vez, como la tentación de acariciar el lomo de una ranita dorada sabiendo que el dedo va a tocar la esencia misma de la viscosidad. Cómo decirlo a nadie si tú mismo no podrías saber que la mención de tu nombre, el paso de tu imagen en cualquier recuerdo ajeno me desnuda y me vulnera, me tira en mí misma con ese impudor total que ningún espejo, ningún acto amoroso, ninguna reflexión despiadada pueden pueden dar con tanto encono; que a mi manera te quiero y que ese cariño te condena porque te vuelve mi denunciador, el que por quererme y ser querido me despoja y me desnuda y me hace verme como soy.

Abrazarse interminablemente o con una violencia que los apartaba en el mismo instante, como si del deseo creciera amarga la distancia. Y siempre por debajo, un silencio agazapado donde latía el tiempo enemigo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Leopoldo María Panero



"Hembra que entre mis muslos callabas
de todos los favores que pude prometerte
te debo la locura"

W. H. Auden, Epílogo


sólo
como soy puedo
amarte como eres


W.H. Auden (The Dark Years)

que los caminos positivo y negativo a través del tiempo
se abracen y animen mutuamente
en un breve momento de intersección


viernes, 12 de septiembre de 2014

Henry David Thoreau, Walden (1854).

Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera la vida, pues vivir es caro, ni siquiera practicar la resignación a menos que fuera completamente necesario. Quería vivir con profundidad y absorber toda la médula de la vida, vivir de manera tan severa y espartana como para eliminar cuanto no fuera vida, abrir un amplio surco y arrasarlo, arrinconar la vida y reducirla a sus términos inferiores y, si resultaba mezquina, coger toda su genuina mezquindad y hacerla pública al mundo; o, si era sublime, saberlo por experiencia y ser capaz de dar cuenta de ello en mi próxima excursión.



martes, 9 de septiembre de 2014

Wystan Hugh Auden: Melancolía de funeral


Para todos los relojes, corta el teléfono, 


impide que el perro ladre con un hueso jugoso. 
Silencia los pianos, y con tambor amortiguado, 
trae afuera el cajón, deja que los afligidos vengan. 
Deja que los aviones circulen gimiendo por encima, 
garabateando en el cielo el mensaje "él esta muerto". 
Pon grandes cintas alrededor de los blancos cuellos de los cisnes. 
Deja que los policías de trafico usen negros guantes de algodón. 
Él era mi norte, mi sur, mi este, y oeste, 
mi semana de trabajo y mi descanso de Domingo, 
mi mediodía, mi medianoche, mi habla, mi canción. 
Pense que amor duraría para siempre. Estaba equivocada. 
Las estrellas no son deseadas ahora, apaga todas y cada una. 
Envuelve la luna y desmantela el sol. 
Vuelca el océano y barre la madera. 
Porque ahora nada podría hacer ningún bien.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Josep Carner

“Es tarde, no me tientan los caminos.
(…)
Se esparce la noche invencible,
mar de islas que son soledades.”

Nicanor Parra, Epitafio

"De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa, 
Hijo mayor de profesor primario 
Y de una modista de trastienda"

"Epitafio", Poemas y Antipoemas

José Ángel Valente

Si tu acercas tu boca inagotable hasta la mía, bebo sin cesar la raíz de mi propia existencia. 

Karmelo C. Iribarren, La ciudad

MI TÁCTICA
Mi táctica es atacarte
por los flancos,
adormecerte a lengüetazos
las extremidades,
dejarte así indefensa,
a mí merced,
con tu golosa boca sólo
para defenderte,
para darme la réplica
a mordiscos,
a lengüetazos también.
Y yo rendirme entonces
y entregarte mi fusil.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Gabriel García Márquez, el amor en los tiempos del cólera

Terminaron por conocerse tanto, que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido, y se sentían incómodos por la frecuencia con la que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo, o por el accidente ridículo de que el uno se anticipara en público a lo que el otro iba a decir. Habían sorteado juntos las incomprensiones cotidianas, los odios instantáneos, las porquerías reciprocas y los fabulosos relámpagos de gloria de la complicidad conyugal. Fue la época en que se amaron mejor, sin prisa y sin excesos, y ambos fueron mas conscientes y agradecidos de sus victorias inverosímiles contra la adversidad. La vida había de depararles todavía otras pruebas mortales, por supuesto, pero ya no importaba: estaban en la otra orilla.

domingo, 17 de agosto de 2014

Trueque, Mario Benedetti

Trueque

Me das tu cuerpo patria y yo te doy mi río
tú noches de tu aroma / yo mis viejos acechos
tú sangre de tus labios / yo manos de alfarero
tú el césped de tu vértice / yo mi pobre ciprés

me das tu corazón ese verdugo
y yo te doy mi calma esa mentira
tú el vuelo de tus ojos / yo mi raíz al sol
tú la piel de tu tacto / yo mi tacto en tu piel

me das tu amanecida y yo te doy mi ángelus
tú me abres tus enigmas / yo te encierro en mi azar
me expulsas de tu olvido / yo nunca te he olvidado
te vas te vas te vienes / me voy me voy te espero.

viernes, 15 de agosto de 2014

El poema no existe, J. Infante



El poema no existe si no puedo decirlo susurrando a tu oído. El poema no existe si no puedo escribirlo en la desnudez de tu cuerpo.

jueves, 14 de agosto de 2014

Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera (1985)


"Desde ese momento, Florentino Ariza la vio con otros ojos. También para ella pasaban los años. Su naturaleza feraz se marchitaba sin gloria, su amor se demoraba en sollozos, y sus párpados empezaban a mostrar la sombra de las viejas amarguras. Era una flor de ayer".


miércoles, 13 de agosto de 2014

Si el hombre pudiera decir

Si el hombre pudiera decir

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
La verdad de sí mismo,
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
Como leños perdidos que el mar anega o levanta
Libremente, con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,
La única libertad porque muero.

Tú justificas mi existencia:
Si no te conozco, no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

José Ángel Valente, Sé tú mi límite

Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.
Una sola palabra tuya
quiebra la ciega soledad
en mil pedazos.
Si tu acercas tu boca inagotable
hasta la mía,
bebo sin cesar
la raíz de mi propia existencia.

Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir
o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.
Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.

No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo
la imagen de mí feliz,
que tú me has dado.

martes, 12 de agosto de 2014

Gabriel García Márquez: si alguien llama a tu puerta

Si alguien llama a su puerta, 
amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.

Si alguien llama a tu puerta una 
mañana
sonora de palomas y campanas
y aun crees en el dolor y en la poesía.

Si aun la vida es verdad y el 
verso existe.
Si alguien llama a tu puerta 
y estas triste,
abre, que es el amor, amiga mía.