miércoles, 23 de enero de 2013

¡Escuchen!, Vladimir Maiakovsky

“Si encienden
las estrellas,
¿significa que alguien lo necesita?
¿¡Significa que es indispensable,
que cada tarde
sobre los tejados
brille al menos una estrella?!”

viernes, 18 de enero de 2013

ODA AL DÍA FELIZ, Pablo Neruda


ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque si, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.



jueves, 17 de enero de 2013

Las Uvas de la Ira. J. Steinbeck

“—¿No piensas en qué pasará cuando lleguemos? ¿No temes que quizá no sea tan bonito como pensamos? 
—No —replicó con rapidez. No lo temo. No debes hacer eso. 
-Yo tampoco. Es demasiado, es vivir demasiadas vidas. Delante de nosotros hay mil vidas distintas que podríamos vivir, pero cuando llegue, sólo será una. Si voy adelante en cada una de ellas, es excesivo.”

El Tambor de Hojalata. Günther Grass

“¿Qué más diré? Nací bajo bombillas, interrumpí deliberadamente el crecimiento a los tres años, recibí un tambor, rompí vidrio con la voz, olfateé vainilla, tosí en iglesias, nutrí a Lucía, observé hormigas, decidí crecer, enterré el tambor, huí a Occidente, perdí el Oriente, aprendí el oficio de marmolista, posé como modelo, volví al tambor e inspeccioné cemento, gané dinero y guardé un dedo, regalé el dedo y huí riendo; ascendí, fui detenido, condenado, internado, saldré absuelto; y hoy celebro mi trigésimo aniversario y me sigue asustando la Bruja Negra. “Amén”. Deje caer el cigarrillo apagado. Fue a parar a las planchas de la escalera eléctrica. Después de haber ascendido por algún tiempo en dirección del cielo en un ángulo de pendiente de cuarenta y cinco grados.”

Joseph Conrad: el corazón de las tinieblas

La tierra parecía algo no terrenal. Estamos acostumbrados a verla bajo la forma encadenada de un monstruo dominado, pero allí, allí podías ver algo monstruoso y libre. No era terrenal, y los hombres eran… No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos. Brotaba en uno lentamente. Aullaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles; pero lo que estremecía era pensar en su humanidad -como la de uno mismo-, pensar en el remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero si uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ello un significado que uno -tan alejado de la noche de los primeros tiempos- podía comprender. ¿Y por qué no? La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque está todo en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear.

lunes, 14 de enero de 2013

Isabel Allende: La casa de los espíritus

La memoria es frágil y el transcurso de una vida es muy breve y sucede tan deprisa que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, no podemos medir la consecuencia de los actos... por eso mi abuela Clara escribía en sus cuadernos, para ver las cosas en su dimensión real. "

Isabel Allende: Paula


" Tu abuela ruega por ti a su dios cristiano, y yo lo hago a veces a una diosa pagana y sonriente que derrama bienes, una diosa que no sabe de castigos, sino de perdones, y le hablo con la esperanza de que me escuche desde el fondo de los tiempos y te ayude. . . Pienso en mi bisabuela, en mi abuela clarividente, en mi madre, en ti y en mi nieta que nacerá en mayo, una firme cadena femenina que se remonta hasta la primera mujer, la madre universal. Debo movilizar esas fuerzas nutritivas para tu salvación. 
(...)
Soy el vacío, soy todo lo que existe, estoy en cada hoja del bosque, en cada gota de rocío, en cada partícula de ceniza que el agua arrastra, soy Paula y también soy yo misma, soy nada y todo lo demás en esta vida y en otras vidas, inmortal. "

jueves, 10 de enero de 2013

EL PRINCIPITO —Antoine De Saint Exúpery


“Sé que en algún lugar del mundo, existe una rosa única, distinta de todas las demás rosas, una cuya delicadeza, candor e inocencia, harán despertar de su letargo a mi alma, mi corazón y mis riñones…”

Julius Popper - La Innombrable

“Hazle saber cuanto antes que ella es tu vida 
hazle notar cuanto antes que no hay nadie más 
Mírala en sus ojitos y hazla querida 
hazle sentir cuanto antes que ella es tu mar”

jueves, 3 de enero de 2013

Me Gustó Que Lloraras, de Jaime Sabines




¡Qué blandos ojos
sobre tu falda!
No sé. Pero tenías
de todas partes, largas
mujeres, negras aguas.
Quise decirte: hermana.
Para incestar contigo
rosas y lágrimas.
Duele bastante, es cierto,
todo lo que se alcanza.
Es cierto, duele
no tener nada.
¡Qué linda estás, tristeza:
cuando así callas!
¡Sácale con un beso
todas las lágrimas!
¡Que el tiempo, ah,
te hiciera estatua!

lunes, 31 de diciembre de 2012

At the Entering of the New Year, by Thomas Hardy


At the Entering of the New Year




           I
           (OLD STYLE)

Our songs went up and out the chimney,
And roused the home-gone husbandmen;
Our allemands, our heys, poussettings,
Our hands-across and back again,
Sent rhythmic throbbings through the casements
         On to the white highway,
Where nighted farers paused and muttered,
         "Keep it up well, do they!"

The contrabasso's measured booming
Sped at each bar to the parish bounds,
To shepherds at their midnight lambings,
To stealthy poachers on their rounds;
And everybody caught full duly
         The notes of our delight,
As Time unrobed the Youth of Promise
         Hailed by our sanguine sight.

           II
           (NEW STYLE)

We stand in the dusk of a pine-tree limb,
As if to give ear to the muffled peal,
Brought or withheld at the breeze's whim;
But our truest heed is to words that steal
From the mantled ghost that looms in the gray,
And seems, so far as our sense can see,
To feature bereaved Humanity,
As it sighs to the imminent year its say:-

"O stay without, O stay without,
Calm comely Youth, untasked, untired;
Though stars irradiate thee about
Thy entrance here is undesired.
Open the gate not, mystic one;
         Must we avow what we would close confine?
         With thee, good friend, we would have 

            converse none,
Albeit the fault may not be thine."

viernes, 21 de diciembre de 2012

Fragmento Primera Voz, Tres Mujeres, SYLVIA PLATH


PRIMERA VOZ:
¿Quién es este terrible muchacho azul, extraño y
brillante, como caído de una estrella?
¡Mira con tanta cólera! Atracó
en el cuarto, con un grito en el talón.
El azul se vuelve más pálido. Después de todo
es humano.
Un loto rojo se abre en un tazón de sangre;
Me vuelven a coser con seda, como si
fuera una tela.
¿Qué hacían mis dedos antes de tenerle?
¿Qué hacía mi corazón antes de amarle?
Nunca vi nada tan límpido
Sus párpados son flores de lilas
Y su aliento es dulce como una mariposa
nocturna.
No le abandonaré.
No hay artificio ni defecto en él.
Que así se conserve.


PABLO NERUDA


Y desde entonces soy porque tú eres, y desde entonces eres, soy y somos, y por amor seré, serás, seremos
Pablo Neruda.

TRES MUJERES, Sylvia Plath


El alba abre sus pétalos en el gran olmo
al lado de la casa.
Los vencejos regresaron. Silban
como cohetes de papel.
Oigo el sonido de las horas
Que se amplifica y se desvanece en
los caminos huecos. Oigo las vacas
que mugen.
Los colores recobran su resplandor, y el heno
mojado
humea al sol.
Los narcisos entreabren su rostro blanco
en el huerto.
Estoy tranquila. Estoy tranquila.
Estos son los colores claros de la habitación
del niño,
Esos son los canarios que picotean y los alegres
corderos.
De nuevo soy sencilla. Creo en
los milagros.
No creo en esos niños aterradores
Cuyos ojos blancos y manos sin dedos
dislocan mi sueño.
Esos no son míos. No me pertenecen.
Voy a meditar en el orden de las cosas.
Voy a meditar en mi muchachito.
No camina. No me dice ni una palabra.
Aún está en pañales, en mantillas
blancas.
Sin embargo él es rosa y perfecto. Sonríe tan seguido.
Tapicé su habitación de rosas gigantes.
Por todas partes pinté corazoncitos.No lo quiero talentoso.
Es la excepción lo que le interesa al diablo.
Es la excepción la que trepa la colina
dolorosa.
Que se sienta en el desierto y hace sufrir
al corazón de su madre.
Lo quiero superficial,
Y que me ame como lo amo, y que
se case con quien quiera y donde quiera.

Fragmento de Tres Mujeres, Sylvia Plath (PRIMERA VOZ)



¿Quién nos lanza esas criaturas
inocentes?
Mira, ellas están extenuadas, todas
flácidas
En su cuna de tela, con su nombre anudado
en la muñeca,
Esta medallita de plata que ellas
vinieron a buscar de tan lejos.
Algunas tienen los cabellos negros y densos,
otras están calvas.
El color de su piel es rosa, pálido,
moreno o rojo,
Ellas comienzan a recordar sus
diferencias.
Parecen hechas de agua; no tienen
expresión.
Sus facciones duermen, como la luz
en el agua quieta.
Son verdaderos frailes y
monjas con hábitos idénticos.
Las veo como cuerpos celestes que
llueven sobre la tierra
Estas pequeñas maravillas,
estos ídolos puros
llueven. En la India, en el África, las Américas.
Huelen a leche.
Sus talones no fueron tocados
caminar en el aire.
¿Cómo puede ser tan pródiga la nada?
Ese es mi hijo
Su ojo desorbitado es por esta vaga,
terrible banalidad.Se vuelve hacia mí como una plantita,
ciega y alegre.
Un grito. Es el tejido del que
cuelgo.
Me vuelvo un río de leche.
Soy una montaña caliente.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Haruki Murakami

“Aquellos ojos parecían atravesar la lente de la cámara y fijarse sinceramente en algo que se escondía en los corazones de la gente - algo que ellos mismos no eran conscientes de poseer…”

martes, 27 de noviembre de 2012

La inmortalidad, de Milan Kundera

“Nunca sabremos por qué irritamos a la gente, qué es lo que nos hace simpáticos, qué es lo que nos hace ridículos; nuestra propia imagen es nuestro mayor misterio.”

Gustavo Adolfo Bécquer

Despierta, tiemblo al mirarte:
dormida, me atrevo a verte;
por eso, alma de mi alma,
yo velo cuando tú duermes.